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Devenir territorio de afectaciones: Psicodrama y Kandinsky.

¿Por qué Psicodrama y Arte?

Tomamos la concepción de la Multiplicación Dramática como una forma de abordar aquello que nos acontece, que nos permite pensarlo desde una perspectiva de la complejidad y la multiplicidad. 

En el plano del psicodrama grupal, la Multiplicación Dramática rompió con la concepción interpretativa reduccionista de un único sentido del relato, aportado por el protagonista de una escena, proponiendo una máquina grupal de producción de subjetividad, de sentidos, sin sentidos, de transformación.

El despliegue de la escena se nutre de una estética que posibilita el acontecimiento psicodramático; invita a poner el cuerpo, a habitar distintos estares, el encuentro con la sorpresa, que desborda el mero relato, desorganizándolo, conmoviéndolo, multiplicándolo. 

Esta concepción, que invita a habitar otras formas de expresión, resuena con otras vinculadas al arte; Wassily Kandinsky en la pintura, con el pasaje de lo figurativo a lo abstracto; Arnold Schönberg en la música, renunciando al sistema tonal como única forma colorística de expresión para adentrarse en el universo atonal dodecafónico –con sus doce colores cromáticos-, Martha Graham en la danza, desde el ballet clásico hacia la creación de un sistema de movimiento donde se fusionan distintas culturas; una nueva estética donde se experimentan otros movimientos, ya no los aceptados como bellos y armoniosos, sino aquellos que dan lugar a la expresión de emociones.

Según Deleuze & Guattari podemos ver las escenas como un plano con pliegues. Creemos que trabajar articuladamente con cualquier dimensión artística, desde el punto de vista de la multiplicidad, potencia la apertura de otros pliegues.

Siendo que el Psicodrama toma al cuerpo como territorio o campo de experimentación, la apertura de otros pliegues en la escena está relacionada con la capacidad de afectación. Aquí cabría la pregunta de Spinoza “¿de qué es capaz un cuerpo? .Un cuerpo debe ser definido por su poder de ser afectado”. 

En palabras de Tato, entrecortadas, mezcladas, “Uno debe descubrir en uno mismo el potencial de la multiplicidad para trabajar con multiplicación dramática. La multiplicación rompe la dureza del territorio demarcado por la escena – la multiplicación va a transitar – a bordear… Abre puertas, no las EXPLICA… funcionan como bocetos sin sentido… ligados por contigüidad… bocetos manchas en el sentido baconiano. 

Estéticamente Bacon para encontrar su figura representativa necesita tirar manchas al lienzo de pintura hasta descubrir que asoma un rostro de figura humana que deformada expresa la apariencia auténtica de una cara. 

Una cara donde se han desbloqueado las intensidades.” Así, las multiplicaciones, las escenas desplegándose, se nos presentan como cuadros de Bacon. Alojar la complejidad de la opacidad, dar espacio a la distorsión de lo creíble de la ilustración, sin reducirla a lo simple o conocido, requiere de una posición clínica y política en nuestro trabajo; el sostenimiento de estas condiciones de posibilidad se aleja de la necesidad de interpretar, paralizadora del proceso de creación. No se trata de colonizar procesos de creación, sino de una disponibilidad que los facilite. 

Elegimos articular Psicodrama con la obra de Kandinsky “Lo espiritual en el arte”, porque allí se trabaja el pasaje del arte figurativo al abstracto, y en este movimiento, Kandinsky tiene la virtud de detenerse en la observación y desmenuza con sutileza, nombrando y describiendo efectos/afectos que se producen a nivel de nuestros sentidos, a partir de la ampliación del registro de la percepción respecto del color. Y allí el color ya no es sólo aquello que llega como estímulo a mis ojos, sino también aquello que llega en términos de sonido, de forma, de imagen. Resonar y deslizar.

Este arte de deslizar campos de percepción, nos liga a conceptos de Deleuze & Guattari, línea de fuga, desterritorialización, territorialización, reterritorialización. Conceptos que aluden a movimientos en la exploración de escenas a partir de devenires del protagonista, del director y del público. Multiplicidad de lo singular y de lo grupal. 

“Pero los tonos de los colores, como los musicales, están fuertemente matizados, engendran vibraciones anímicas mucho más sutiles que las que se pueden manifestar con palabras. Todos los tonos consiguen ser expresados en palabras, pero queda siempre un resto inexpresable…”. 

Resto inexpresable, en palabras de Kandinsky, que resuenan con las de Foucault, lo que desborda del lenguaje, de su forma propiamente verbal, aquellas otras cosas en el mundo que hablan y que no son lenguaje.

Y agrega  “Constituiría una suerte de eco o resonancia, como la que ocurre con los instrumentos musicales que vibran al unísono con otros sin ser tocados. Los seres más sensibles serían como buenos violines gastados, que con un ínfimo contacto del arco vibran en cada una de sus partes”. Violines gastados, cuerpo territorio de afectaciones.

Aquí es donde hacemos una analogía entre lo figurativo, representativo de una escena, que podría ser el lenguaje discursivo, esa primera instancia donde el protagonista cuenta la escena, y lo abstracto, como otros modos de expresión.

El texto de la escena llevado al plano de la pintura en términos de figurativa y/o abstracta.

Dice Kandinsky “Lo que pinta ya no es un hombre, ni una manzana, ni un árbol, sino que estos elementos sirven al artista para gestar un objeto de resonancia interior pictórica que construya una imagen”. Resonancia en las pinturas a partir de filiaciones entre los colores, las formas y los sonidos.

Tal como Kandinsky separó las dimensiones de Forma, Color y Sonido en el pasaje de la pintura figurativa a la abstracta, también podemos pensar el pasaje de la escena más discursiva a una más molecular, utilizando estas tres dimensiones.

Trabajo sobre la condición plástica de la escena, abordándola como un cuadro atravesado por paisajes, climas, velocidades, sombras, matices, colores, trazos, cromatismos, ritmos, sonidos.

Compartimos esta experiencia que venimos desarrollando, donde invitamos al encuentro de escenas evocadas a partir de su condición plástica.

El despliegue de filiaciones a partir de colores, los efectos físicos y anímicos que provoca, conexiones con sabores, texturas, sonidos, temperaturas, estados de ánimo, formas, velocidades, permite ir al encuentro de trozos de escenas vinculadas a lo agudo, lo lento, lo caliente, lo estridente, de un relato. Colores que devienen sonidos, temperaturas, escenas.

Nuestra propuesta es potenciar la práctica psicodramática, el despliegue de escenas, componiendo caminos de la cualidad (color, forma, sonido) a la escena, y de la escena a la cualidad, para volver a la escena enriquecida por la vivencia y experimentación de otros registros perceptivos.

Los recursos plásticos y musicales permiten explorar grupalmente la expresión de formas y líneas de sentido impresas en la escena, desterritorializándolas y reterritorializándolas expresivamente desde otros planos, elementos y relaciones, transitando múltiples sentidos, sin sentidos, e innovadoras formas de expresión.

Cada escena, cada cuerpo territorio, entendidos como puja de sonidos…redobles sorpresivos de tambor…contradicciones y contrastes, cromatismos, nuestra condición plástica y la de las escenas.

Se trata de acompañar la escena dejando que se exprese la corriente de la vida. Inventar nuevas posibilidades, nuevas formas de estar presentes. 

Jugar con estos matices plásticos. Pensar la escena como un cuadro, no desde la línea puramente representativa argumental, sino desde la compositiva, estética. El arte en tanto expresión de la vida, habilitando “entres” para seguir componiendo… nuevos espacios y formas de estar que escapen al control… de la interpretaciones… capturas de sentido… significados únicos…justificaciones… constataciones…

Querido Tato, ¡GRACIAS por la invitación!

Malenka Pavlovsky y Andrea Fabiana Artaza